EL ANGEL DE LA MUERTE


—¿Es grave?
—Es grave. Kissin puso en evidencia a Battelle.
—Battelle se repondrá —dijo DeBorn, dirigiendo su atención a la página editorial—. Descubrirán la cura para la siguiente pandemia y sus acciones subirán como la espuma. Lo que se necesita ahora es la pandemia. ¿Has visto las imágenes por satélite de esta mañana?
—Seis Topol-M SS-27 de fabricación rusa, con MBI (misiles balísticos intercontinentales) móviles, cada misil con un alcance de siete mil kilómetros.
—Once mil kilómetros, y ha sido un espectáculo de circo orquestado en parte por China, el mayor comprador de petróleo iraní. El reloj sigue su marcha, señor Lozano. Necesitamos una solución biológica apropiada.



LA LANZA DEL DESTINO


Dino levantó la mano.
—Encontraron una lanza, Judith. Usted sabe lo que eso significa. Estábamos dispuestos a iniciar dos o tres años de peritajes y contraperitajes antes de poder hablar. Digamos que podíamos presagiar lo mejor. Y a todas luces... no hemos sido los únicos. Josime envió un mensaje para ponerme al corriente del descubrimiento, con una parte de las fotos incluidas en este dossier. Fue... antes, claro.




EL INFORME DE JUDEA


—Yo podría haber sonsacado pruebas a los nazarenos que interrogué —terció
Callido—, si me hubieses permitido soltarles la lengua a mi manera. —Eso habría sido un ejercicio escasamente productivo, Callido —replicó Varrón, irritado por la franqueza del liberto—. Esa gente, que te dijo que nunca llegaron a ver al nazareno cuando estaba con vida, avisarán a sus correligionarios del sur y les dirán que hay un cuestor romano que anda haciendo preguntas sobre el nazareno. Si tú fueras uno de ellos y te enteraras de
que hay un cuestor que tortura a los nazarenos, ¿acaso no te esconderías? —Bueno, sí. Supongo que sí, mi señor —convino Callido a regañadientes. —Esa es la razón por la que tu señor es cuestor y tú eres su liberto, mi
tontorrón amigo —lo reprendió Marcio—. La manumisión te ha liberado de las cadenas de la esclavitud, pero no de las ataduras de la estupidez.


LOS CIRCULOS DE PIEDRA


Zena se despertó ante la total ausencia de sonido. El bosque estaba extrañamente silencioso, como si la furia del volcán hubiera acallado a todos los animales que habitaban allí. No soplaba viento ni se movía ningún animal; tampoco ningún pájaro llamaba a su compañero.
Una gota de agua cayó en un charco y produjo un sonido apenas audible, pues su tono normal quedó sofocado por las empapadas cenizas. Zena volvió la cabeza. El sonido parecía provenir de algún punto lejano, de modo que no hizo caso y trató de conciliar de nuevo el sueño. Pero se sentía incómoda; le dolía todo el cuerpo y tenía la garganta tan irritada que apenas lograba tragar saliva



EL DESIGNIO DE LOS DIOSES


El rey debería ocultar un poco más sus emociones —le dijo Nisher Sag a Nakiya, que estaba sentada a su lado.
—Veo que tú también te has dado cuenta.
—Es evidente, creo que todos los aquí presentes hemos podido ver la mirada del rey hacia la mujer del médico, naturalmente Zukatu también —dijo Nisher-Sag mirando hacia la reina.
—Sí, yo también me he dado cuenta y Zukatu no va a tolerar que el rey tenga otra esposa.
—Está escrito en el contrato de matrimonio, uno de los acuerdos de boda era que Assarhaddon, se negaba a tener más esposas a no ser que Zukatu no le diera descendencia o se tratase de una boda política. Además, Damkira está casada.
—El rey tiene poder suficiente para anular la boda de Damkira y para romper el contrato de matrimonio ¿quién se lo iba a reprochar, tú?
—Mi reina, el equilibrio en el universo parte también de que el rey cumpla sus acuerdos y compromisos. Si el rey incumple, es muy posible que un período de desgracias e infortunios se cierna sobre el imperio —dijo con tristeza el sacerdote—. Esta misma noche estudiaré los oráculos y mañana al alba, sacrificaré un cordero. Espero que los dioses guíen nuestro camino.
—Mantenme informada —ordeno la reina madre.