EL SILENCIO DE LAS HAYAS


—¿Por qué no lo hemos detenido, señor? —Porque es Mieltxo y se casa hoy. —Ya, pero la mochila que portaba... —¡La mochila llevaba las cosas de la borda de Tinín! —rubricó alterado
Marce Osorno—. Y punto. —¿Qué es esa borda? —preguntó el tercero. —Una borda. Es una borda. Una borda es una borda. La borda de Tinín. La
borda de Tinín es la borda de Tinín.



EL MATEMATICO DEL REY


—Eso mismo solían decir todos. Pero yo no entiendo de esas cosas. Sólo sé que por aquí han pasado muchos negadores. Unos negaban la inmortalidad del alma, el purgatorio, la potestad del Papa, la misericordia del bautismo..., arríanos, otros nestorianos, luteranos, calvinistas, mahometanos y elvidianos, que no hay doctrina verdadera que no encuentre hombre que la niegue.