—Eso mismo solían decir todos. Pero yo no entiendo de esas cosas. Sólo sé que por aquí han pasado muchos negadores. Unos negaban la inmortalidad del alma, el purgatorio, la potestad del Papa, la misericordia del bautismo..., arríanos, otros nestorianos, luteranos, calvinistas, mahometanos y elvidianos, que no hay doctrina verdadera que no encuentre hombre que la niegue.
