LOS JINETES DEL AGUILA


—¿Ambladura? —preguntó con curiosidad Serbal.
—Así que no sabéis ni de lo que son capaces nuestros caballos... —Tras una pausa, haciéndose dramáticamente el indignado, Aius continuó—: La ambladura es el paso del caballo por el cual mueve a la vez una pata delantera y otra trasera de un mismo lado. Y es muy agradable cabalgar de esa manera, parece ser. Se lo oí a un centurión romano.
Aius era el más inquieto e inteligente de la familia, y el que más interés mostraba por las artes. Había aprendido a leer latín, y estaba enseñando a Taranis. Aramo y Serbal se burlaban de él y le llamaban «poetisa». Sin embargo, en las demás artes que exigieran habilidades más manuales o físicas no solía ser el más aventajado.
—Es bueno saberlo, es bueno... —asintió Taranis con la cabeza. —¡Silencio! —dijo Aramo llevándose un dedo a la boca—. Están ahí. Mediante señas, Aramo ordenó a los demás que se colocaran detrás de unas piedras que impedían que los caballos los vieran. —Es una buena manada —susurró Taranis—.