—No es un secreto que ha actuado usted en nombre de la reina en algunos casos. Tal vez se enteró de su visita y decidió divertirse un poco con usted.
—Sí, no soy tan importante como para que se interese de verdad por mí.
—Me he enterado de que Rich ha caído un poco en desgracia.
—Yo también lo he oído, pero sigue en el Consejo del Rey. Su majestad aprecia sus talentos —añadí con amargura.
—La política es como los dados: mejor es el jugador, peor es la persona.
—Jack, hemos de movernos deprisa. La vista es el lunes.
—Nunca hemos trabajado en la Audiencia de Tutelas.
—Muchas de sus funciones no son nada judiciales. ¿Conoces el principio de la tutela?
Barak citó despacio un pasaje que recordaba de un libro de derecho:
—Si un hombre posee tierras por su servicio de caballero y muere dejando un heredero menor de edad, la propiedad pasará a custodia del rey hasta que el pupilo alcance la mayoría de edad o se despose.
—Así es.