EL ELEFANTE DE MARFIL


—Va a resquebrajarse y partirse en dos —gritó alguien señalando la Giralda.
—Vámonos a casa antes de que se nos venga encima una campana —le dijo mamita Lula a doña Julia con dulzura.
—Te equivocaste, ¿lo ves? El mundo no se ha acabado. Estamos vivas, ¿te das cuenta? ¡Vivas! —respondió ella sonriente.
—Claro que sí. Ea... vayamos a casa.
—Estoy viva, estoy viva, estoy viva —repitió doña Julia con los ojos perdidos y sonrisa bobalicona, dejándose guiar por mamita Lula.