TU QE TE ESCONDES


Ana se aburría, y quizá por eso volvió su atención a la casa en ruinas; Gabriela, interrogada, respondió con un gran suspiro: —Ya había notado yo que vuesa merced se había fijado en esa vieja casa. Pues sepa que allí se encontraban, a escondidas de todos, un poeta y su amante, que llevaba vuestro nombre y que murió muy joven.