—¿Fueron grabadas en el cobre con un instrumento cortante? Bronstein asintió. —Algún tipo de lezna golpeada con un martillo o con una roca. El cobre era casi puro, lo mismo que el cobre del manuscrito de mil novecientos cincuenta y dos. Los metalúrgicos opinan que las láminas de metal pueden haber salido del mismo sitio. —¿Hay diferencias notables entre los manuscritos? —preguntó Harry.
