Según la leyenda, encontraron la Mesa de Salomón y la llevaron a Roma, donde la depositaron, por tratarse de un objeto sagrado, en el templo de Júpiter Capitolino. —¿Es posible que la Mesa de Salomón se conservara a través de tantos desastres? ―Es perfectamente plausible que un tesoro antiguo se conserve si está enterrado y nadie conoce su paradero. Piense usted en los tesoros de la tumba de Tutankamón que es tres siglos anterior a Salomón. La cuestión está en aceptar o no que la Mesa de Salomón, de la que comienza a hablarse en la Edad Media, datase verdaderamente del tiempo de Salomón o fuera una copia fehaciente de ella que contuviese ese mensaje misterioso del Nombre del Poder. Le repito que todo esto son leyendas y que sólo empiezan a consignarse por escrito en 711, cuando los árabes invaden España y sus cronistas aseguran que han encontrado la Mesa de Salomón en un palacio o en una iglesia. —¿Quiere usted decir que todo puede ser una patraña? El judío hizo un gesto elusivo. ―Vaya usted a saber. Algunos no la han considerado patraña y han deducido, partiendo de datos históricos, el posible recorrido de la Mesa de Salomón hasta la España medieval. Es una posibilidad. ―¿Y cómo llegó la Mesa de Salomón a manos de los godos y a España?
