—¿Y si no llegan a tiempo?
—Supongo que vuestro hijo será vendido como esclavo. Como el emir está bien dispuesto hacia él, es probable que conserve los testículos.
Margaret se desvaneció. Olbec la cogió. Ella se retorció y se enfrentó a él. —Debemos enviar una expedición a esas islas. —Ni siquiera sé dónde están. —Islandia solo está a una semana de viaje del norte de Britania —dijo Hero
—. Groenlandia está a otra semana más de viaje al noroeste. —Deben de comerciar con países civilizados —insistió Margaret. —Sí, milady. Cada verano una flota mercante deja Noruega y va a Islandia, y
vuelve antes de los temporales de otoño. Los gerifaltes suelen ir incluidos en la carga.
—Ahí está la solución —exclamó Margaret. —¿Y cómo llevar los halcones hasta Anatolia? —preguntó Drogo. Margaret señaló a Vallon. —Por la misma ruta que ha seguido este hombre.
