LA LLAVE DEL DESTINO


Hugo salió de su despacho cuando oyó resonar la voz de barítono de Luc en la recepción.
—¡Justo a tiempo! —exclamó Hugo mientras le daba un abrazo de oso a su amigo. Luc le sacaba una cabeza, tenía un cuerpo musculoso y lucía un bronceado propio de trabajar habitualmente al aire libre. En comparación, Hugo tenía un aspecto pálido, imberbe, más cuidado pero amanerado—. Bueno, por fin has conocido a Margot. ¡Ya te dije que era guapa! —Y a ella le dijo—: ¡Ya te dije que era guapo!
—Vaya, ha logrado hacernos sentir incómodos a los dos —dijo Luc con una sonrisa—. Margot, debes de ser una mujer fuerte si puedes soportar a este hombre.