ESTACIONES DEL PASADO


–¿Y la ropa? –le pregunté a mi madre en voz muy baja cuando entramos. –En las paredes. –¿En las paredes? –Sí –ella insinuó un movimiento circular con la punta de un dedo, como si
quisiera señalar a la vez todo el espacio que nos rodeaba–. Todos esos paneles y esos espejos que se ven son puertas correderas. Dentro hay armarios, y ahí está la ropa.
–¡Ah!