El día anterior al final del luto declarado fuimos a recoger a don Ruy a la puerta de la cárcel. Como la reina nos había prometido, no sólo le liberaron, sino que también le indultaron, por lo que esa vez se vio librado del destierro al que había sido condenado por desorden público. De regreso a casa le contamos todos los detalles de nuestra audiencia en las Descalzas Reales, incluida nuestra rápida despedida por la llegada del rey.
-¿No andaba recluido en señal de luto en San Jerónimo del Real? Sonreímos. -Ahí anda, pero al parecer hasta mañana 9 de mayo que se declara
oficialmente terminado el luto con un solemne Tedeum en la iglesia de Santa María. No puede estar un día sin verla, y así, a espaldas de los corrillos, pasan todos los días un par de horas con las cortinas del dosel de la cama echadas.
