ROMA


Durante los meses siguientes, los gemelos siguieron cosechando los resultados de sus éxitos en Alba. Diseminados por la campiña, a una distancia de unos pocos días a caballo de Roma, vivían numerosos hombres que habían acumulado suficiente riqueza y poder como para mandar sobre sus vecinos, rodearse de guerreros y autodenominarse reyes. Uno a uno, Rómulo y Remo fueron encontrando motivos para desafiar a esos hombres y, uno a uno, los derrotaron en batalla, reclamaron sus riquezas e invitaron a sus guerreros a unirse a ellos en Roma. Los gemelos eran luchadores feroces y temerarios. Y a medida que sus victorias se acumulaban, fueron adquiriendo una reputación de invencibles. A todo el mundo le resultaba fácil creer que eran los hijos de Mavors.