RODAS LA HIJA DEL SOL


—¿Isócrates de... Camiro? ¿No eres rodio?
El se esforzó por sonreír. Lo correcto habría sido presentarse como «Isócrates, hijo de Critágoras», y no por su pueblo natal... pero prefería no mencionar a su padre.
—Camiro es rodia, señora. Es una de las tres ciudades que se unieron para formar el pueblo de Rodas.
—Ah, sí, por supuesto: Lindos, Ialisos y Camiro, los hijos del amado ninfo Rodos. Ya lo sabía, sólo que... Señor, has dicho antes que me llevarías a casa pero, cuando mi barco fue abordado, yo iba rumbo a Alejandría. Necesito llegar allí lo antes posible. ¿Sería posible que siguiese mi viaje?
Isócrates se encogió de hombros. —Eso depende del capitán de tu barco... y de sus armadores, y de cómo hayas concertado tu pasaje. Ella puso mala cara. —¿De sus armadores?