—¿Sabe usted, maestro Gui, qué son esta «Sagrada Congregación» y este «promotor de justicia»?
—¡No tengo la menor idea! —Creía que tenía respuesta para todo... Benedicto sonrió con aire benévolo. —¡No puedo conocerlo todo en cada momento! Pero estate tranquila, que cuando no sé algo, nunca tardo mucho en descubrirlo. Luego sometió a Zapetta a una serie de preguntas y fijó sus respuestas sobre su tablilla de cera. —¿Desde cuándo trabajaba tu hermano en Letrán?
